Las chinas oaxaqueñas son un icono y una tradición en las fiestas patronales de la ciudad de Oaxaca, Ellas muestran sus alegres bailes, sus tradicionales
trajes de gala y llegan con sus coloridas canastas a donde sean requeridas.
Ser alegres y sonrientes va muy ligado con la esencia de los oaxaqueños, que si alguien nació ¡Salud!, que si alguien murió ¡salud! Ellas, las chinas Oaxaqueñas,
son las encargadas de portar alegría a las fiestas patronales, cada barrio tiene su santo patrono y esto ya es motivo de fiesta.
Por qué son chinas oaxaqueñas?
Desde épocas remotas cada barrio tenía un santo patrono distinto y a este le dedicaban un arte u oficio: ceramistas, labradores, orfebres, herreros, carpinteros,
impresores, curtidores y otros más.
Además existían las cofradías de las mujeres que iban a los mercados a comercializar o a intercambiar productos: Floristeras, comideras, panaderas, y todas aquellas
actividades que involucraran comercialmente a las mujeres –incluso ellas eran quienes vendían los que los campesinos trabajaban en la tierra-, su papel representaban
la delicadeza femenina y la fuerza económica de los hogares oaxaqueños.
Devotas de la Virgen de la Soledad, las Chinas provienen del barrio de los alfareros, su nombre se debía por dos teorías distintas: Porque la cerámica vidriada que
se trabajaba en el barrio tenia figuras de “chinitos” -a manera de adornos- y ellas eran conocidas por vender este tipo de loza; Y por otro lado, se les llamaba así
porque la palabra “china” indicaba una mujer bonita, oaxaqueña, de clase popular, digamos se trataba de un piropo a la mujer.
A pesar de estar ligadas a los mercados y a la iglesia, también eran conocidas como chicas cazaderas que se vestían de colores vivos y se enjoyaban para ir a
comercializar al mercado, quizá ahí podrían encontrar a un pretendiente; Portar su traje representativo de diario, ya era motivo de orgullo. Además, antes de acudir
al mercado pasaban a la iglesia para solicitar la bendición.
Actualmente las chicas que buscan ser chinas oaxaqueñas se deben preparar en la elaboración de su traje, aprender a bordar, tejer, a confeccionar su canasta, a ensayar
y bailar sones de hasta dos horas. Claro, además de entender y respetar la tradición heredada.